Para quienes habitamos en la zona sur de Chile, el sol es un visitante esperado y escaso. Tras meses de días grises y lluvia, es común sentir la tentación de exponernos de forma prolongada apenas despeja el cielo. Muchos lo hacen bajo la premisa de «recuperar la Vitamina D», sin embargo, esta conducta conlleva riesgos dermatológicos acumulativos.
Uno de los errores más comunes es creer que la baja temperatura o la nubosidad parcial eliminan el riesgo de daño solar. Existen dos factores críticos:
Radiación vs. Temperatura: La sensación de frescura por el viento enmascara la radiación UV. La piel no siente el calor , pero el daño celular ocurre de igual manera.
Exposición Intensiva: Intentar compensar la falta de sol con exposiciones bruscas en verano aumenta drásticamente el riesgo de quemaduras a la piel, el principal factor de riesgo para el melanoma.
Aunque el déficit de Vitamina D es una realidad clínica, exponerse en horarios con alta radiación y sin protección no es lo recomendado por especialistas ya que puede haber una saturación que solo causa daño celular, manchas y envejecimiento prematuro y riesgos oncológicos.
El sol no solo se relaciona con el cáncer de piel. La exposición prolongada sin protección puede acarrear otras patologías:
Rosácea: Los cambios térmicos y la radiación activan episodios de enrojecimiento persistente.
Fotodermatosis: Reacciones alérgicas al sol que aparecen al exponerse súbitamente.
Manchas Solares: Revelan el daño acumulado y el deterioro de la barrera cutánea.
El déficit vitamínico es silencioso, pero presenta señales claras que afectan la calidad de vida:
No es necesario sacrificar tu piel para mantener niveles adecuados, El Dr. Andrés Contreras, Dermatólogo en Andes Salud indica: “Es fundamental acudir a un control médico si se presenta algún síntoma y realizar un examen de sangre; es la única forma de conocer con certeza sus niveles de Vitamina D y determinar si requiere suplementación.”
Al respecto, la Dra. Karen Herrera resalta la importancia de mantener rangos óptimos, señalando que esta vitamina desempeña un papel crítico en nuestro bienestar: «La Vitamina D tiene un rol activo en la salud ósea, ya que es esencial para la fijación del calcio, cumpliendo una función vital en el mantenimiento de nuestra estructura ósea».
Si presentas fatiga, debilidad o desánimo, es necesario acudir a una consulta médica; recuerda que un examen de sangre es la única vía para diagnosticar de manera precisa tus niveles de Vitamina D y recibir una suplementación segura.
Por otro lado, si has notado cambios en la textura de tu piel, aparición de manchas o irritación tras la exposición al sol, es fundamental acudir a una evaluación dermatológica. Agenda tu evaluación aquí.
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