La tiroides es una glándula en forma de mariposa ubicada en la base del cuello. Funciona como el motor de nuestro cuerpo, ya que secreta hormonas que regulan el metabolismo, la temperatura y el ritmo cardíaco. Cuando las células de la tiroides crecen de forma atípica, pueden formarse nódulos o tumores. Para detectarlos con precisión, la herramienta más efectiva es la ecografía de tiroides.
Aunque las patologías tiroideas pueden afectar a cualquier persona, son más comunes en mujeres de edad mediana y avanzada. Generalmente, el médico solicita este examen en los siguientes casos:
A través de ondas de ultrasonido (sin radiación), la ecografía permite observar detalles que los exámenes de sangre no muestran:
A diferencia de otros exámenes de imagenología, la ecografía de tiroides no requiere ayuno. Se recomienda asistir con el cuello despejado, evitando el uso de collares, bufandas o prendas de cuello alto. Además, es importante que al momento de que el médico tratante revise los resultados puedas compartir los exámenes o ecografías anteriores para que puedan realizar una comparación evolutiva de cualquier hallazgo previo.
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