El asma bronquial es la patología respiratoria más frecuente en el mundo. A raíz del Día Internacional del Asma, te invitamos a informarte sobre sus causas, síntomas más recurrentes y las medidas preventivas para evitar complicaciones.
El asma puede presentarse en los primeros años de vida, como en la vida adulta. Se caracteriza principalmente por ser una enfermedad inflamatoria, que afecta directamente los bronquios, acompañado en un gran porcentaje de inflamación del mismo tipo en otras partes del cuerpo, como piel, tejido gastrointestinal, tejido nasal u otros. Por lo anterior sus manifestaciones clínicas serán obstrucción bronquial y en gran porcentaje, dermatitis atópica, rinitis alérgica, esofagitis, poliposis nasal y otras manifestaciones.
Los síntomas de obstrucción bronquial son referidos como: silbidos, sensación de pecho apretado, picazón en pecho, sensación de tener un gatito en el interior, u otros. Los cuales son variables durante el día, semanas, meses o años. No es raro que las personas refieran que cuando niños eran asmáticos, luego cedió, y que en edad adulta volvieron a tener síntomas
Por lo tanto, como características principales es una enfermedad inflamatoria, variable en el tiempo, cuyo principal síntoma es la obstrucción bronquial y se puede acompañar de otras patologías inflamatorias alérgicas.
Dentro de los exámenes para confirmar esta enfermedad, se encuentran exámenes de función pulmonar como: espirometría, el test de provocación bronquial, además de hemogramas, oscilometría y FeNO. Los cuales son solicitados según criterio clínico desde menor a mayor complejidad.
En general los tratamientos son efectivos con muy pocos efectos adversos. A veces se tiene el miedo de que los corticoides inhalados pueden generar efectos adversos, pero es, al contrario, desinflama la vía aérea y controla la enfermedad, sin tener consecuencias sistémicas.
Dentro de los tratamientos existen distintos componentes y dispositivos, que se deben considerar en conjunto con el paciente cual será más fácil de llevar. Ya que su uso adecuado, tiene sólo beneficios.
Una vez que el paciente está en control con tratamiento inhalatorio, debemos controlar hasta lograr el completo control de la enfermedad cada 3 meses, una vez logrado, se pueden espaciar los controles.
Como otros cuidados, dentro de lo farmacológico se encuentra evitar exposiciones que puedan desencadenar síntomas como el polvo, ambientes muy fríos, cambios de temperatura, animales dentro del hogar y otros. Además, se recomienda vacunas para influenza, COVID-19, neumococo, dTPA.
Lo anterior, junto con evitar aglomeraciones en invierno, uso de mascarilla y lavado frecuente de manos, son las medidas más eficaces para protegernos.
Es importante además que todos los pacientes con asma cuenten con un plan de acción frente a una exacerbación o aumento de síntomas. Los cuales incluyen desde aumentar las dosis de inhaladores, consultar a médico para tratamiento infeccioso o en aquellos con síntomas severos de dificultad respiratoria, acudir a urgencia.
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